viernes, 3 de septiembre de 2010

El 20 de noviembre de 2008 una retroexcavadora comenzaba a derribar un edificio, derribo planificado unos años antes ya que este se encontraba en parte del trazado de lo que en el futuro sería la línea soterrada de alta velocidad.
Y es que el edificio en cuestión era la mismísima estación de El Pinar de Antequera, un edificio histórico, y no solo por su antigüedad (que supera los 100 años) si no porque en un pequeño pueblecito pocos lugares existen como la estación de tren.

Fuente foto: http://www.skyscrapercity.com/showthread.php?t=321518&page=71

En el año 1902 concluyeron las obras de edificación de la estación de tren del Pinar de Antequera, un edificio de planta rectangular y dos alturas, de estilo similar al del resto de las estaciones de la época, de hecho durante el trayecto que hago a diario se pueden ver algunas de ellas, siendo prácticamente idénticas.
Pero precisamente esta era especial, en el resto de pueblos la estación suele estar alejada del núcleo urbano, ya que por conveniencias del trazado así se decidió, algo olvidadas. En el Pinar no, porque el pinar creció en torno al tren y el tren ha sido uno de los motores del pueblo, dando a conocer el nombre y lugar de este mismo. Nombre que lucía de manera orgullosa en cada uno de sus cuatro costados.

Maqueta de Dionisio Manzano Urdiales

La estación además albergaba un restaurante, no muy grande, pero era uno de esos lugares en los que el paso obligado de gente generaba multitud de historias. Su proximidad con la capital vallisoletana hace además que sea lugar de esparcimiento dando una mayor vida al lugar.
El ferrocarril dio la vida a este paraje, de igual manera parece que se la fuese a quitar, el primer paso esta siendo el soterramiento de las vías, haciendo (esperemos que no sea así) que caiga en el olvido, y el segundo y definitivo es la realización de una variante para el tráfico de ferrocarriles de mercancías.

Fuente foto: http://www.arqueologiaypatrimonioindustrial.com/2008/11/lamentable-derruida-la-estacin-de-pinar.html

Es una verdadera pena que desaparezcan edificios como este, imagínense que por la realización de una infraestructura se decidiese terminar (salvando las distancias) con la existencia de la catedral de Valladolid, la sagrada familia de Barcelona (quien sabe) o cualquier lugar que sea emblemático para sus habitantes y más cuando este derribo pudiera evitarse con tan solo mover un par de metros el trazado.

-Fuente: http://brigo.es/blog/?p=34
Publicado por Jesús Ángel en 21:30 2 comentarios
Etiquetas: -Ferrocarril, -Valladolid desaparecido

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30/08/10
La puerta del Palacio de María de Molina

Constituye el resto militar más importante de la ciudad. Y se dice militar, porque aunque perteneciente al palacio de la reina, no es sino una puerta de la muralla que le protegía, lo cual ha podido evidenciarse a lo largo de la restauración llevada a cabo por la Dirección General de Bellas Artes.


Doña María de Molina había tenido predilección por la villa, donde se construyó un palacio. Se edificaría en los tiempos de su reinado, siendo esposa de Sancho IV (1284-1295). Muerto su esposo continuó gobernando, de suerte que habría de seguirle ocupando. Al aproximarse el término de su vida, el palacio lo cedió para el establecimiento del Convento cisterciense de las Huelgas, por ella fundado y donde fue sepultada.
Lo que se conserva evidentemente tiene un aire palacial, pero con un tono defensivo. Es una puerta del cinturón que protegía al palacio, pero con arrogancia de portada monumental. Siempre ha sido clasificada como resto mudéjar. El convento de las Huelgas dio continuidad a parte de los restos, y naturalmente interesaba salvaguardar este trozo de la muralla, pues servía como protección al recinto. Sabemos que en 1328 fue atacado por las tropas de Alfonso XI e incendiado, pero se salvó este fragmento entre otros.

Del libro recuerdos y bellezas de España. 1861. Litografía de S.Isla

Tiene planta rectangular. Se alinea con un trozo de muro por el lado derecho, resto del cinturón. Como la mayor parte de las edificaciones mudéjares, está hecha de ladrillo, sabiamente aparejado. Conforme al esquema mudéjar, forma una fachada rectangular en sentido de la vertical. Dos pilastras en los flancos soportan unos canecillos de piedra, que recibiría una cornisa o alero. Pero ha de tenerse presente que encima vendría un almenado. La fachada se decora con monumental arco túmido, con despiezo a la base del mismo. El acceso se efectúa por una puerta de arco también túmido, pero con despiezo horizontal a partir de los riñones. Encima hay una ventana. Todos los arcos están envueltos de un recuadro en rehundido, a modo de alfiz.
La puerta se alza con sus cuatro paredes exentas. En el interior de la torre, a ambos lados de la puerta, hay unos huecos, que serían habitación para la guardia. La salida de la torre se efectúa en acodo, conforme al sistema militar oriental. Todo esto ha quedado reflejado en la restauración.


Ver mapa más grande


-Fuente: Monumentos civiles de la ciudad de Valladolid. J.J. Martín González. ISBN: 84-500-8462-8
Publicado por Jesús Ángel en 19:40 1 comentarios
Etiquetas: -Antiguas Puertas y Portillos de la ciudad

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29/08/10
Historia de las Ferias y Fiestas de Valladolid
Este fue el primer programa de las fiestas.

Las Ferias y Fiestas de San Mateo, remontan sus orígenes al Privilegio Real otorgado a la ciudad el día 11 de enero de 1156 por el Rey Alfonso VI- confirmado por Alfonso X "El Sabio"-, por el que se autorizaba, el día 15 de Agosto, una feria mercantil.
Las Ferias de San Mateo no tuvieron esa advocación "desde siempre". La fuentes documentales indican que los sucesivos Ayuntamientos de Valladolid entre 1877 (año en que se publicó el primer programa de las fiestas) y 1939 (año en que finalizó la Guerra Civil) no asumieron -o no se hicieron eco en caso de existir- de sentimiento popular alguno relacionado con honras al santo.
Es demasiado banal concluir que la advocación a San Mateo parte de la jornada en la que fue sofocado el voraz incendio de la ciudad el 21 de septiembre de 1561, ya que el destructor incendio no concluyó sino que se inició ese día, y además la convocatoria ferial correspondiente a la segunda mitad del año no tuvo lugar en el mes de septiembre hasta 1843, cuando a propuesta de los rectores del municipio quedó sancionado así por Real Orden. Según todos los indicios documentales, el progresivo adelanto de fechas desde octubre tuvo razón de ser en la superación de una climatología adversa -lluvia y baja temperatura otoñales-, que arruinaba con frecuencia espectáculos de tanta aceptación como los taurinos.


La advocación a San Mateo se refleja por primera vez en la documentación municipal cuando discurre el año 1939. A pesar de la novedad absoluta, figura como intitulación interior del programa de festejos bajo la formula "Tradicionales Ferias de San Mateo".
Entre 1939 y 1959, las manifestaciones en acta de los concejales continuaron aludiendo indistintamente a la Feria de Septiembre y a la Feria de San Mateo, si bien fue esta última la que figuró en el interior de los programas de mano de esos años.
En sesión plenaria de 29 de abril de 1959, el Ayuntamiento acordó que a partir del siguiente año de las ferias se celebraran "durante unas fechas fijas en las que se incluya el día de San Mateo, y que las mismas diesen comienzo "el tercer domingo del mes de septiembre".